Hogar es el lugar donde se enciende el fuego interno. Donde está tu cama más cómoda. Donde puedes respirar más profundo. Donde puedes ser quien eres. Donde está lo que más amas. Donde encuentras el espacio propio. Donde tu sistema nervioso se tranquiliza. Donde guardas tus libros. Donde tu mente planea. Donde puedes sentarte y ver la pared un día entero. Donde están tus diarios y tus letras fluyen. Donde puedes disolver los deberías. Donde florecen jardines de novedades. Donde el a través de las ventanas es desde el resguardo. Donde todo es posible. Donde está tu principal cepillo de dientes. Donde guardas los objetos más valiosos. Donde guardas los recuerdos más valiosos. Donde las emociones pueden abrirse. Donde puedes cocinarte un sándwich o una ensalada de brócoli. Donde cocinarte significa cualquier cosa, con o sin receta. Donde sabes que podrías estar por meses sin salir en caso de emergencia. Donde invitas a tus personas más queridas. Donde te tomas tu café a paso de tortuga. Donde el paso de tortuga es un paso bonito. Donde no hay tortugas, solo las imaginarias y las dibujadas. Donde...
á de árbol
Soy Paty Blake: habitante de letras y árboles; del tiempo y los no-lugares. Escritora, terapeuta gestalt y promotora de lectura. Bloguera (aferrada) desde 2002. Este árbol es de letras escritas en Tijuana, México.
19.11.25
3.3.25
Cartas
Estas ganas de escribir a veces se transforman en ganas de (d)escribir, descubrir a un tú. A veces se transforman en una caminata larga en un día de ráfagas. O se transforman en hueco. Hoy leí que la falta a veces no es algo que necesita ser llenado, sino ser sostenido. ¿Qué significa sostener? Que no hay que seguir acumulando respuestas, sino aprender a vivir con las preguntas. Cristina dice que hay quien le pone nombre a su falta, y que hay que sacar a pasear a la falta como quien pasea un perro. Lo mismo: habitar lo que es.
En esta caminata encuentro motivos para escribir. Pero hacerlo, no sería una experiencia completa, porque en esta interna específicamente me acompaña el cuerpo. Aquí me pregunto: ¿y si ya me alcanzó el cuerpo? Contexto: me propuse esperarlo, detener la mente y los planes hasta que el santo cuerpo se sintiera listo. ¿Y si eso ya está sucediendo? Me inquieta. Mucho.
¡Señora! Me grita alguien, y al girar veo la retroexcavadora que espera que me mueva para poder bajar a la playa para poder seguir con las reparaciones. Una playa oscura en bruma, en proceso de rehabilitación, en proceso para llegar a ser una playa para recibir a los turistas en verano. Y en ella camino para desviar estas ganas que se me salen por los poros juntas, y en ella escribo para recordarme que aquí estoy y aquí estaré, que permanezco antes y durante y después de todas las historias juntas, de todas las que habitan esta orilla en este muro en todos los tiempos.
En todas las cartas que escribo hay un remitente. Hoy estoy empezando a pensar que soy yo misma. Que de alguien frente a mí sólo necesito abrazos y escucha y presencia. Pero cartas, tal vez ya he escrito las preguntas suficientes. Y sí, puedo vivir con ellas así como son.
13.2.25
Caminata y mapa nuevo
Escuchar el mar es la mejor opción para una tarde de no respuestas. Ir al domicilio de los ecos, da la sensación de dialogar con ellos. Las Patricias muchas han contado sus versiones al viento en esta orilla. Invariable, este mar gris propone ante mí la opción serena de la impavidez.
Las olas parecen olas desde mi siempre. No hay diferencia en este mar, no sé si en mí, presente en este mismo instante fragmentado en tiempos que se nombran con números diferentes.
Las gaviotas y sus coreografías lo confirman.
La bruma lo confirma. El muro donde choca mi horizonte lo confirma.
Camino y ahora siento que esta es una espera que se llama vida. Camino y siento que se alarga por tramos y que estoy buscando una respuesta a una ecuación ancestral irresoluble.
Si esto se trataba de perder la paciencia, la he perdido toda. Si esto se trataba de un absurdo juego de conservar gotas de esperanza como niño hiperactivo al que se le asigna un huevo en cascarón para cuidarlo y pasar de grado, también estoy a punto de pronunciar la renuncia.
Harta de estar harta es parecido a estar dispuesta a finalizar una historia que avanza por eslabones. La inmovilidad de los barcos se parece a un pantano en el que a veces hace buen clima.
Dormir un poco más o despertar. Dormir un poco más con miedo a que no exista otro capítulo. Mis piernas en movimiento por ahora son la certeza de mi existencia. Eso y los pájaros que me revolotean el pecho.
Nada hay más triste que un barco que se hunde en la orilla. Levar anclas hoy es mi respuesta, mapa nuevo en mano, brújula calibrada y corazón vivo por elección y porque además es inmortal. ¿Qué más se le puede pedir a este mar llamado vida?
10.2.25
Cacaxtla (Paty Blake)
La ventana caía en gotas tras los ojos
el camino de barro, las llantas derrapadas y zapatos
entre las paradas a medio camino, la puerta
las respiraciones agitadas del que recién subía
el verde deslavado que entraba en ráfagas
de aire recién nacido.
No sé a dónde voy, dije.
Apreté bajo el brazo el mapa húmedo
y sonreí al saber que no volveríamos a estar juntos
al poner un pie en la banqueta de tierra
los que ahora escapábamos de la lluvia.
Tocó mi turno.
Bajo el agua, a primera vista, la ciudad pareció un río,
una canica escondida,
un laberinto entre las voces,
cualquier cosa, menos un silencio denso
corriendo a toda prisa entre los árboles.
Ese día quise conocerte,
decirte mira lo que he encontrado
mira que las piedras, los caminos,
pero recordé el listón de tiempo en mi cintura
y lo desaté en un zumbido sobre el aire.
Se abrió un paréntesis
para que en ese instante
te asomaras.
El lugar donde la lluvia cae
¿lo recuerdas?
*Poema incluido en el libro Amanecer de viaje, de Paty Blake (Cecut, 2007). Republicado a partir de la mención en la entrevista realizada el 7 de febrero de 2025.
7.2.25
Oh sí
¿Ignorar que la corteza prefrontal no participa por un tiempo?
Recuerdo cuando no tenía un nombre para esto.
5.2.25
Despertar en el estudio barco (presagio)
16.1.25
5am
A las 5 am es más fácil recordar lo importante. ¿Será que el mundo duerme? La pausa externa da tregua a la respiración. Puedo escuchar más vívidamente esta voz de mi escritura. La escucho y no hay nada más que me invite a ningún desvío de ella.
Quiero aclarar que me encantan los desvíos, no sufro la vida, la disfruto en lo posible. Soy aprendiz disfrutadora de la vida y me siento agradecida por lo que hay en mi plato: es mucho más que lo que podría haber soñado en mis momentos más brillantes, aún con sus reveses.
Pero este silencio.
Ama tu ritmo, de Rubén Darío
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.
La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.
Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;
mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.
1.1.25
Tiempo 2025
24.10.24
21.7.24
Omar en la playa
Hoy tuve la idea de ir a caminar a la playa desde temprano, pero fue hasta las 6 de la tarde cuando decidí salir como una decisión más mental: me saqué a pasear. Sabía que lo difícil era llegar a la esquina, por que justo al girar es donde se empieza a sentir el aire del mar que me encanta desde niña; así que me llevé de la mano hasta ahí.
Me saqué a pasear significa también que pude haberme quedado en casa o ir a cualquier otra parte. Me saqué a pasear significa que me pude haber puesto a teclear en la computadora, pero me obligué a pausar mi semana en ese tiempo privilegiado de domingo.
Ver el mar es una de las actividades más instantáneamente relajadoras que conozco. En esta playa acudo cada vez a una reunión de mis yo de todas las edades a partir de los 7 años. Camino en la orilla en este mar que tiene diluidas gotas de pensamientos de quienes hemos acudido en todos los tiempos a la ceremonia del atardecer.
Apenas caminé una cuadra en el malecón cuando creí reconocer a un hombre que tomaba fotos a unas personas que iban caminando entre la reparación del malecón. Al acercarme confirmé que era Omar Martínez con su inconfundible semblante y sonrisa, con dos cámaras colgando de sus hombros. Hace tiempo que no lo veía, aunque sabía de él por la delicada operación que hace un año tuvieron que hacerle de emergencia, unos días después de descubrir que tenía un raro tumor cerebral.
Le hice todas las preguntas que se le hacen a una persona de la que se tienen bonitos recuerdos y que además estuvo al borde de la muerte. Cuando lo escuché a hablar, supe uno de los motivos por los cuales tenía que encontrarlo ahí en ese momento.
Habló de cómo le cambió la vida esa experiencia de haber descubierto, casi por casualidad, que sus dolores de cabeza eran causados por ese tumor de 8 centímetros que al parecer tenía más de una década formándose. Aunque le habían dicho primero que el malestar era por los triglicéridos, uno de los médicos tuvo la idea de hacer una tomografía de la cabeza. Así es como entró por una revisión médica de rutina y salió con una emergencia de vida o muerte.
"Para mí fue una bendición todo lo que pasó", aseguró. Durante un rato, describió cómo muchas cosas cambiaron a partir de eso y de todo lo que se dio cuenta. Haber recibido mucho amor fue lo más increíble, dijo. Y sí, personas como él, se dan a querer por mucha gente. Talentoso fotógrafo, buena onda y excelente persona.
Mientras hablaba Omar, lo recordaba en su versión de hace 20 años, cuando era Omarcito, el fotógrafo más joven en la redacción del periódico, donde había quienes decían "el morro" al referirse a él. En mis recuerdos, Omar siempre trabajador, generoso, buen compañero, tranquilo, enfocado, siempre con ganas de aprender, entrón en todo el paquete que significaba en ese tiempo ser reportero gráfico. Omar caminando en la redacción, apurado como todos y cargando su cámara con la que captaba imágenes al por mayor: algunas para primera plana o páginas especiales. Su cámara con la que ha llegado a tener reconocimiento nacional e internacional.
Ahora Omar hablaba de cómo estaba consciente de que era un milagro que todo hubiera salido bien, de cómo estuvo al borde de la muerte y corrió con suerte tanto por haber sobrevivido como por haber sobrevivido completo: otros en situaciones similares han perdido la vista, la movilidad, alguna capacidad neuronal o incluso la vida. Una cadena de coincidencias y bendiciones lo llevó a estar donde ahora está, haciendo lo que más le gusta un domingo en la orilla de la playa.
Dice que aprendió a valorar lo básico, lo necesario. "Cuando uno está en cama, lo único que quieres es ver esto", dijo abriendo levemente las manos, señalando el mar. Imagino la desesperación de no poder mover la cabeza un mes entero, de que sus ojos inquietos de fotógrafo solo pudieran ver el techo de su cuarto. Pero más allá de eso, dijo que siente agradecimiento porque estar al borde de la muerte lo llevó a que en un solo día se pudiera reunir lo necesario para la operación quirúrgica y su proceso de radioterapia. "Recibí mucho amor. Te das cuenta de lo que es verdaderamente importante en la vida. Me di cuenta de que estamos en el mundo para hacer el bien, para dar amor, solo para eso".
Luego, Omar dijo que antes estaba acostumbrado a descuidarse, a estresarse y preocuparse de más, no comer a las horas, no atenderse, no hacer lo que era importante para su salud. Dijo que esta experiencia hizo que sus prioridades cambiaran. Escucharlo me llenó de alegría. Saber que más de 600 personas hicieron posible el milagro, sumadas a la voluntad de Dios. Dijo que, por su parte, antes de entrar al quirófano se entregó con serenidad a la idea de que era posible que ese fuera el fin.
Me encanta saber que en el proceso de salud de Omar, "de 10 cosas que podían salir bien, 10 salieron bien". Verlo tomar fotos y saber que todo apunta a que hay Omar para rato, porque es una personas que mantiene su esencia a través de los años. Si tuviera que resumir este encuentro, diría que sus palabras me dieron alegría y esperanza. Me fui de ahí pensando en que las personas más bonitas que conozco son las que irradian vocación y que viven su historia de forma completa y de frente.
Recordé también que el mar en su costa a veces tiene regalos especiales como este encuentro.
12.6.24
Ritual
11.6.24
Explicar fue el verbo más cercano
A esta niña de 14 años se le sale el corazón. Esta niña no encuentra territorio en esta habitación. Ni palabra te de hierbabuena que mitigue el hueco. Esta niña no sabe acomodar este tramo. (Se) esconde entre palabras y hojas sueltas. Busca. Buscar se convierte en la vía, en la promesa. Explicar con palabras de este mundo, lee en un libro. Explicar con palabras de este mundo se vuelve la meta.
*
Nota mental: hoy es el día en el que sucede la vida. Hoy lancé dije: que tengas salud para disfrutar la vida y no solo para sobrevivir. Lo dije de corazón y eso creo que me sanó algo dentro. Eso también deseo para mí.
Me doy cuenta que esta vez me toca aventarme el bosque a pie. Aquí vamos, con todo y mochila de niña exploradora. Con todo y todo, esta vez sin evadir ni posponer ni maquillar ni buscar salidas. ¿Es posible? No lo sé por experiencia pero sí por claridad y fe. Veo el resultado. No tengo idea de cómo llegar a ello. Veo el resultado. Siento un hoyo en el estómago. ¿Qué podría pasar si ahora estoy conmigo? ¿Qué gran monstruo podría asomarse si aquí estoy con mi camino de post-its entre las ramas? Los tigres no comen papel, ni las serpientes, hasta donde sé.
*
Por otro lado, veo desde fuera y me doy cuenta qué función estaba haciendo. Esa mirada era una barda invisible protectora. O al menos así se sentía. Una barda invisible y cara, porque significaba una vida en stand by y todo lo que eso arrastra. Mi libertad interior era lo que buscaba. Mi libertad interior. Y ahora encuentro en mi cajón una ficha con dos caras y el espacio para una llave. Paso a paso.
10.6.24
Brechas
El camino a ser quien soy a veces se siente largo.
La búsqueda se ha convertido en un descarte: por tramos, lo que no soy es más claro.
He sido la campesina que, machete en mano, abre brecha en la espesura. He sido la respiración entrecortada la decisión completa la mirada fija entre las ramas asoleadas. Soltadora de ramas. Rompedora de ramas. Caminadora sobre ramas.
El arte de descartar a veces es doloroso. Dan ganas de entretenerse en alguno de los pasos más tiempo de lo debido. El reloj interno marca los pasos y es claro en su tic tac.
Paty 2004 sabe de desvíos de camino. Lo digo sin arrepentimiento ni pena. Sí con nostalgia. Sí con curiosidad arqueológica desde el futuro. Lo digo sabiendo que los desvíos no están fuera del guion, que son parte indispensable.
El arte de seguir adelante y dejar abiertas las posibilidades evaluadas previamente. El arte de ser congruente con las nuevas búsquedas, de saber que el "no es aquí" es claro. El arte del abismo, podría llamarse. O del vacío. El arte de permanecer, de amanecer inmutable y con confianza, de seguir escribiendo pase lo que pase.
Mi humanización de la fe y la confianza se llama verbo escribir. Y aquí estoy, abriendo brecha y encontrando nuevas formas de respirar: no entrecortada. La mirada fija la pone la voluntad, no mis ojos. Encontrar formas de ser natural, ser quien soy aquí y allá. Eso es la vida. Encontrar la forma de ser en medio de brechas anecdóticas diversas.
2.4.24
Trabajo en no-equipo
9.3.24
Algo sobre los saltos, la codependencia y sobre ser
Solo se gana lo que se atraviesa, nunca lo que se salta. El ego se transforma en ser solamente si el ego se ha vivido y después se ha transformado. Los saltos actúan como boomerangs: cree uno estar ahí definitivamente, pero más tarde o más temprano se retorna. En cambio, si se atraviesa, no se regresa. Lo mismo sucederá contigo. Cuando conquistes tu independencia, podrás entregarte sin sentir que te pierdes. En cambio, si saltas hacia la entrega sin antes haber ganado tu ser, sentirás que te desperdicias, que te sometes.
-Jacobo Grinberg
1.2.24
Las maravillas que se encuentran en el mundo
16.1.24
amor infinito
12.9.23
tierra mojada
7.9.23
Paz-ciencia
18.4.23
Bosque oscuro. Ahora sin prisa.
28.2.23
Lo que sucedió
Ya sé qué sucedió. Todo esto es porque recordé quién soy. La del bosque, la de la escritura, la del piano, la que baila y respira profundo; ella vino y se encontró con la que vive en esta dirección, con la que dio vueltas en el huracán y, como pudo, se trajo completa. Creo que eso es lo que pasó. Quiero entender tanto verde en las ramas, tanta vida junta. Alegría profunda, o algo parecido a ella. Estoy asomada al borde de mí misma. Necesito sol y lo estoy escribiendo ahora. Suspiro por el logro de reconocerlo.
Escribe la dueña del sobrepensar, quien también tiene los superpoderes de sobrepercibir y sobresentir. En vías del sobredecir. Ahora en tercera persona para seguir las normas debidas de APA 7, jeje. Todo sea por el proceso de investigación-atención que se llama: hogar.
La palabra hogar, hoguera o fogón se refiere al lugar donde se enciende fuego, generalmente con leña, en una casa y que por lo general suele estar ubicado en el lugar común de la casa que hace de cocina y comedor al mismo tiempo. Esta palabra proviene del vocablo latino focāris, derivado de focus, fuego en español. Siendo este el punto central de la casa y donde las familias hacen vida, se terminó llamando hogar también al lugar o casa donde residimos.
El origen de la palabra hogar se remonta al principio de la cultura occidental. El culto al fuego era uno de los primeros y más importantes de los antepasados griegos y latinos, y de muchos pueblos indoeuropeos. En cada casa siempre había una hoguera que solía estar en el centro de cada casa sinónimo de pureza, vida y protección. La familia, por razones tradicionales y de necesidad de luz y calor se congregaba entorno a él. Mucho se relacionaba con ese fuego a la diosa Estía, entre los griegos.
El hogar es el fuego. Escribe, con el cuerpo vibrando, la sobreviviente de heladas e incendios.
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*Lo que está en esta letra fue tomado de una página web de la que no tomé los datos.
Terminar un libro
Es cierto que un libro no se termina de escribir. Es como una rama que se corta de la obra literaria de alguien. La rama decide dónde despegarse del tronco cuando recibe la fuerza de la mano.
Varias veces he sentido esa sensación de soltar después de ponerle punto final al libro. Hoy, al hacer unos ajustes, sentí que esta versión ya es la final. Me siento nostálgica, liberada al mismo tiempo. Algo parecido al vacío, algo que creo que no tiene palabra (todavía).
Quiero celebrarme de alguna forma. Caminar y un café, por ejemplo. Ver el mar, por ejemplo. Ver el bosque sería la celebración perfecta. Esa será en unos meses. No tengo evidencia de ello pero lo sé.
Por ahora: caminar + café + mar.
27.2.23
Esta también soy
26.2.23
Bosque en mi ropa
Traigo pegado el bosque en alguna parte de la ropa o de la piel. Tomo mi café de la mañana y el vapor lo es también de nubes de laderas infinitas que se pierden tras el pasillo de mi casa. La humedad me convoca a todas horas mientras envío correos electrónicos y me conecto a zoom. Las ramas a veces tapan la visibilidad de mi cuerpo a la cámara de la computadora y solo me dejo enverdecer por el rocío en gotas que me cubre el cuerpo súbitamente.
Hace unos días convoqué a mi alma y mis cuerpos a una fiesta. Salieron ya listos apenas mi voz los nombra; perfumados con sus mejores galas de montaña enraizada en bosques claros. Desde entonces me tiene intranquila el sonido de los grillos, las ranas. Traigo luciérnagas en el cabello y se me cruzan entre las manos a cada rato. Mis piernas corren a abrazar la ladera de las palabras que he dejado cada vez para más al rato. Mis brazos se abrieron a hacer angelitos en los cerros de palabras, a acostarse en ese justo momento que dejé pausado hace algunos años.
Bosque, a ti pertenezco y me perteneces. No como un objeto que se transporta sino como ríos que convergen y luego se dividen por otro tramo. Soy también esos sonidos de noche, soy el amanecer fresco de tantos días. Me doy cuenta que algo dejé en aquellas latitudes. Perlas, ámbares y tal vez respiraciones más profundas. Las nombro y me aparecen en las manos.
El bosque en mi ropa. En mi desayuno. En mis historias.
Y sí, me atrevo a volver a construir la casa. To build a home, como en aquel tiempo. Esta vez más mío y justo en mi lugar.
25.2.23
Regreso a casa
Regresar a casa es mi verdadero trabajo. Desaprender para no quedarme pegada en cosas que no quiero.
Cambiar la historia que ha sido dar unos pasos y pegajosearme en las cosas, dar otro y atascarme en el lodo. Despegajosearme, desatascarme; y no solo por una vez sino llevar mi ser al camino opuesto. ¿Hacia dónde?
Encontrar el lugar, la coordenada donde soy y no salirme de ahí, porque ahí es donde me voy a encontrar lo que es. Sea lo que sea que me encuentre, ahí es donde quiero y necesito y disfruto y merezco estar. Solo ahí es donde soy, ¿qué más grande motivo para seguir el camino?
Las cosas que tú buscas te buscan, sí. Te buscan en tu domicilio, no fuera de casa.
Eso me digo. Eso es. Ser en mí. A favor y a pesar de todo.
Esta noche de lluvia me refresca la voluntad.
*
La vida me quitó por unos días la movilidad geográfica. Un cristalazo en el carro y lluvia es una combinación curiosa que acepto al saberme no dueña del mapa completo por ahora. La vida me guía: yo me dejo llevar. Ok, sin carro este fin de semana. Gracias por todo. Supongo que esto también forma parte del gran rompecabezas de esa figura que todavía no logro reconocer. Frente a mi mesa de piezas hay un azul, hay un verde y también el rojo está presente. Bienvenido mi cuerpo seas a esta historia. Ya estabas en ella, pero ahora eres el elemento de honor.
Esto podría llamarse "Rugido de voluntad"
La plenitud de ser quien soy sucede solo en mi lugar. Estos días de pronto se revelaron estas palabras como si por primera vez hubiera escuchado este concepto. Esta vez lo veo como en esos darse cuenta de los que buscamos en gestalt. Visto desde ahí, mi reto es claro: permanecer en mi lugar. Mi reto es no moverme una vez que logre estar ahí.
En estos días también he sentido impulsos a salirme de mi lugar. De repente los he "cachado" en el aire: quiero mandar un mensaje, llamar la atención, contar de más sobre mi proceso, ese impulso lo siento fuerte, urgente, casi necesario, como algo que me bulle. Es una inercia como si eso hubiera estado haciendo durante varias vidas continuas y mi cuerpo y mi lógica ya es automática en ello. Y al mismo tiempo de observarlo, siento la imperiosa necesidad de detenerme, como si una parte de mí estuviera observando hacia otra coordenada en la que descubrió un amanecer muy claro. Esta vez me detengo, respiro, hago lo que creo que corresponde, lo que me nace de la voluntad recién construida.
En estos días también he conectado esto con eso que llaman "lo femenino". ¿Y si la contención femenina fuera esto? Me suena a que, si no son lo mismo, están emparentados. Me siento como estudiante del propedéutico en la materia y me asumo en ese lugar de lleno. Estoy tan acostumbrada a actuar, que no actuar me parece un gran reto. Aprendí a hacer, lo aprendí mucho y de muchas maneras. Ahora ser en los destellos que tengo de ello, se vuelve un reto monumental. Siento que mi papel en este momento es la inmovilidad en el sentido de no salirme ni un centímetro de lo que soy. Embonada en mí, quiero quedarme, hacer de ese mi lugar-jardín, mi centro de operaciones. Y sí, desconfío de mis propias decisiones y a veces en el fondo no quiero parpadear para no distraerme con las mariposas en el estómago que me dan. Muchos hilos me jalan todavía: historias, prejuicios, teorías, autoconmiseración.
Sin embargo, y a pesar de todo, he sentido esto como un rugido de voluntad: Permanecer y dejarme atravesar por la vida. Quiero y necesito que los hilos que me encuentren sean justo los que ya iban a cruzar por el centro de quien soy. Solo esos. Únicamente esos. Claros y oscuros, abiertos, cerrados y siempre luminosos (porque hay claridad en la sombra y viceversa). Todos esos hilos quiero que sean bienvenidos por mi ser, mi corazón, mi espíritu, mi pensamiento y mis cuerpos. Quiero convertirme en un hilo certero de la vida y solo ser ello. No encuentro mejores palabras para expresar esto. Mientras me hago un poco más diestra en este lenguaje, así lo digo y es lo más cercano que encuentro a la estación de lo que es.
El reto: mi ser pegajoso. Esa parte de mí que da un paso y se atasca, que llega a cada estación y quiere hacer vida en ella para siempre. Necesito probar quién soy más allá de esa parte que se queda en el medio paso y se amarra a las cosas como evidencia del mundo. Una plática como evidencia de mi existencia. Relaciones confirmatorias de que existo. Cotidianidad torcida cinco grados para que fluya. He tenido a montones de eso, que parte de mi sistema ya no lo traga.
22.2.23
Hoy soy el mar
Este ha sido un día extraño. Se me está moviendo el piso y eso puedo sentirlo en mis emociones, en mis ideas, en las cosas que suceden, mi actitud, los encuentros que tengo y lo que decido. Me nacen hojas nuevas en las ramas. Estoy segura de eso.
Hoy ha sido un día en que me he sentido entre intranquila y conectada. Ratos de plenitud y en que todo embona. Los momentos de no saber se sienten como oleadas. Hoy soy el mar de la playa que vi esta mañana.
Encuentro memorable
La vida se vuelve memorable cuando soy presente. Coincidir y resonar es posible cuando estoy. Mi proceso de investigación se ha extendido a mi vida misma. Antes era la escritora o la poeta o la terapeuta, o la jefa, o la reportera. Aunque mi parte más terrenal ama la poesía, creo que mi verdadera vocación es investigarme en la vida. Ahí he encontrado que está todo: la poesía, la escritura, los lazos, los encuentros, la alegría, lo que vale la vida ser bailado, tocado, mirado. Imaginé un estado de plenitud de otra forma: más estructurado, con mayores certezas, en otro cuerpo, con más propiedades y cosas, con mayores habilidades.😂Me gusta descubrir las muchas formas en las que mi pecho explota de vida. Esto también es la vida. Y le digo que sí a las experiencias que vienen con ella. Sobre todo le digo que sí a la vida y sí a acompañarme pasito a paso en ella. Saber que el punto perfecto es justo la coordenada en la que estoy. La iluminada coordenada o la pinche coordenada. Bienvenidos instantes sean.🌿✨
Instante, café, coincidencia. La vida es generosa como el bosque. Qué delicia es no desear nada nada nada más que estar aquí en este instante. Mi parte que aprendió a prevenir para la escasez quiere ponerle un post it a este momento. ¿Y si esta vez no se lo pongo? Lo escribo y me da vueltas del estómago. Vueltas de las emocionantes.





