21.9.26

Palimpsesto

La madrugada es la hora privilegiada del silencio aquí. Y es la hora de las letras y la pantalla. Y es la hora de decir: hace mucho que no ando por aquí y muchas cosas han pasado. Y también es hora de decir kimis, vida. No lo digo por quejosa (¿o sí?), pero sí necesito un poco de paz. Dicen que esa se la da uno mismo. Pero también aceptemos que lo externo, cuando se equilibra, ayuda mucho.

Hace dos días me cayó un veinte que parece muy equis, pero que es de esas cosas que puedes haberlas escuchado muchas veces antes y de pronto las comprendes. Eso me sucedió: entendí lo importante que es no dejarme arrastrar por los acontecimientos, por nada ni por nadie. Siento que tengo años gastando energía en ello y eso me está empantanando (no sin mi respectivo aferramiento a la libertad interior que a veces funciona por instantes y que a veces solo me hace quedar como persona a la que el toro mecánico avienta en dos segundos de movimiento). Siento que es absurdo mi caso. Siento que ya no quiero. Siento que bla bla. Me siento harta, tanto que ya no me importa ser nada que no sea.

Arriesgada decisión pero muy clara. No sé dónde acabará todo esto. Creo que soy la principal curiosa de una historia medio escrita y medio borrada. Palimpsesto soy. 

23.1.26

Querer

Quiero escribir muchas letras, que se van acomodando conforme las tecleo. Que sean vehículo de muchas cosas que pienso, tales como el significado de la madrugada y también el sabor de las trufas de chocolate. Quiero que también esas palabras sean transmisoras de lo que siento, que últimamente son madejas de muchas cosas que ni yo entiendo, trenes que van construyendo sus propias vías o que en tramos de plano carecen de ellas. Quiero que estas letras también sean cámaras fotográficas con las cuales solo mostrar una ventana a donde estoy. ¿Para quién? Seguramente para mí del probable futuro. Inseguramente, para alguien más, lectores de este blog. Quiero que estas letras, además trasladen mis titubeos por usarlas en voz alta. ¡Qué difícil se pone la cosa cuando se trata de hablar! Pero también qué grandes milímetros se avanzan cuando una se decide a dar pasos aunque sea de hormiga.

Lo de querer me trae en piensos. Lo de querer me transporta el pecho y deja atrás los milimétricos alcances de mi existencia.