23.1.26

Querer

Quiero escribir muchas letras, que se van acomodando conforme las tecleo. Que sean vehículo de muchas cosas que pienso, tales como el significado de la madrugada y también el sabor de las trufas de chocolate. Quiero que también esas palabras sean transmisoras de lo que siento, que últimamente son madejas de muchas cosas que ni yo entiendo, trenes que van construyendo sus propias vías o que en tramos de plano carecen de ellas. Quiero que estas letras también sean cámaras fotográficas con las cuales solo mostrar una ventana a donde estoy. ¿Para quién? Seguramente para mí del probable futuro. Inseguramente, para alguien más, lectores de este blog. Quiero que estas letras, además trasladen mis titubeos por usarlas en voz alta. ¡Qué difícil se pone la cosa cuando se trata de hablar! Pero también qué grandes milímetros se avanzan cuando una se decide a dar pasos aunque sea de hormiga.

Lo de querer me trae en piensos. Lo de querer me transporta el pecho y deja atrás los milimétricos alcances de mi existencia. 

19.11.25

Definición (en construcción).

Hogar es el lugar donde se enciende el fuego interno. Donde está tu cama más cómoda. Donde puedes respirar más profundo. Donde puedes ser quien eres. Donde está lo que más amas. Donde encuentras el espacio propio. Donde tu sistema nervioso se tranquiliza. Donde guardas tus libros. Donde tu mente planea. Donde puedes sentarte y ver la pared un día entero. Donde están tus diarios y tus letras fluyen. Donde puedes disolver los deberías. Donde florecen jardines de novedades. Donde el a través de las ventanas es desde el resguardo. Donde todo es posible. Donde está tu principal cepillo de dientes. Donde guardas los objetos más valiosos. Donde guardas los recuerdos más valiosos. Donde las emociones pueden abrirse. Donde puedes cocinarte un sándwich o una ensalada de brócoli. Donde cocinarte significa cualquier cosa, con o sin receta. Donde sabes que podrías estar por meses sin salir en caso de emergencia. Donde invitas a tus personas más queridas. Donde te tomas tu café a paso de tortuga. Donde el paso de tortuga es un paso bonito. Donde no hay tortugas, solo las imaginarias y las dibujadas. Donde...

3.3.25

Cartas

Estas ganas de escribir a veces se transforman en ganas de (d)escribir, descubrir a un tú. A veces se transforman en una caminata larga en un día de ráfagas. O se transforman en hueco. Hoy leí que la falta a veces no es algo que necesita ser llenado, sino ser sostenido. ¿Qué significa sostener? Que no hay que seguir acumulando respuestas, sino aprender a vivir con las preguntas. Cristina dice que hay quien le pone nombre a su falta, y que hay que sacar a pasear a la falta como quien pasea un perro. Lo mismo: habitar lo que es.

En esta caminata encuentro motivos para escribir. Pero hacerlo, no sería una experiencia completa, porque en esta interna específicamente me acompaña el cuerpo. Aquí me pregunto: ¿y si ya me alcanzó el cuerpo? Contexto: me propuse esperarlo, detener la mente y los planes hasta que el santo cuerpo se sintiera listo. ¿Y si eso ya está sucediendo? Me inquieta. Mucho.

¡Señora! Me grita alguien, y al girar veo la retroexcavadora que espera que me mueva para poder bajar a la playa para poder seguir con las reparaciones. Una playa oscura en bruma, en proceso de rehabilitación, en proceso para llegar a ser una playa para recibir a los turistas en verano. Y en ella camino para desviar estas ganas que se me salen por los poros juntas, y en ella escribo para recordarme que aquí estoy y aquí estaré, que permanezco antes y durante y después de todas las historias juntas, de todas las que habitan esta orilla en este muro en todos los tiempos. 

En todas las cartas que escribo hay un remitente. Hoy estoy empezando a pensar que soy yo misma. Que de alguien frente a mí sólo necesito abrazos y escucha y presencia. Pero cartas, tal vez ya he escrito las preguntas suficientes. Y sí, puedo vivir con ellas así como son.

13.2.25

Caminata y mapa nuevo

Escuchar el mar es la mejor opción para una tarde de no respuestas. Ir al domicilio de los ecos, da la sensación de dialogar con ellos. Las Patricias muchas han contado sus versiones al viento en esta orilla. Invariable, este mar gris propone ante mí la opción serena de la impavidez.

Las olas parecen olas desde mi siempre. No hay diferencia en este mar, no sé si en mí, presente en este mismo instante fragmentado en tiempos que se nombran con números diferentes. 

Las gaviotas y sus coreografías lo confirman.

La bruma lo confirma.  El muro donde choca mi horizonte lo confirma.

Camino y ahora siento que esta es una espera que se llama vida. Camino y siento que se alarga por tramos y que estoy buscando una respuesta a una ecuación ancestral irresoluble.

Si esto se trataba de perder la paciencia, la he perdido toda. Si esto se trataba de un absurdo juego de conservar gotas de esperanza como niño hiperactivo al que se le asigna un huevo en cascarón para cuidarlo y pasar de grado, también estoy a punto de pronunciar la renuncia.

Harta de estar harta es parecido a estar dispuesta a finalizar una historia que avanza por eslabones. La inmovilidad de los barcos se parece a un pantano en el que a veces hace buen clima.

Dormir un poco más o despertar. Dormir un poco más con miedo a que no exista otro capítulo. Mis piernas en movimiento por ahora son la certeza de mi existencia. Eso y los pájaros que me revolotean el pecho.

Nada hay más triste que un barco que se hunde en la orilla. Levar anclas hoy es mi respuesta, mapa nuevo en mano, brújula calibrada y corazón vivo por elección y porque además es inmortal. ¿Qué más se le puede pedir a este mar llamado vida?

10.2.25

Cacaxtla (Paty Blake)

 La ventana caía en gotas tras los ojos

el camino de barro, las llantas derrapadas y zapatos

entre las paradas a medio camino, la puerta

las respiraciones agitadas del que recién subía

el verde deslavado que entraba en ráfagas

de aire recién nacido.


No sé a dónde voy, dije.

Apreté bajo el brazo el mapa húmedo

y sonreí al saber que no volveríamos a estar juntos

al poner un pie en la banqueta de tierra

los que ahora escapábamos de la lluvia.


Tocó mi turno.

Bajo el agua, a primera vista, la ciudad pareció un río,

una canica escondida,

un laberinto entre las voces,

cualquier cosa, menos un silencio denso

corriendo a toda prisa entre los árboles.


Ese día quise conocerte,

decirte mira lo que he encontrado

mira que las piedras, los caminos,

pero recordé el listón de tiempo en mi cintura

y lo desaté en un zumbido sobre el aire.


Se abrió un paréntesis

para que en ese instante

te asomaras.


El lugar donde la lluvia cae

¿lo recuerdas?


*Poema incluido en el libro Amanecer de viaje, de Paty Blake (Cecut, 2007). Republicado a partir de la mención en la entrevista realizada el 7 de febrero de 2025.

7.2.25

Oh sí

¿Ignorar que la corteza prefrontal no participa por un tiempo? 

Recuerdo cuando no tenía un nombre para esto. 



5.2.25

Despertar en el estudio barco (presagio)

El arte de previsualizar las oleadas estando en el mar. Tengo pergaminos en este estudio barco, transporte de Patricia que se despierta de un sueño profundo, prolongado a voluntad. No hay sabiduría mental en el timing, solo intuiciones primitivas que se escuchan como tambores campanas viento, a través de ramas y crujido de fuego. La tierra me presta su olor mojado para vestir de gala mi presencia. Todo eso ha sido mi piel en reposo: una gata que se lame los huesos, que ahora se estira para medir el nuevo alcance de sus extremidades. 
Despertar y asomarse por la propia ventana es el privilegio invisible que he acariciado por años en silencio. Mi mano conoce mil formas de moverse sobre el lomo del tiempo, que a veces lanza un ronroneo. Mi mano también conoce la garra, los telescopios y la suavidad de la Laguna en la que nadan las ballenas recién nacidas.
Mano sabia de texturas, permito que se asome más allá de sus linderos, que sacie su prisa y surja reptil en recovecos. Mano sabia de extensiones de sí misma, que ha aprendido de trazos en los abecedarios del mundo. Mano que escarba en todas partes, que escribe en todas partes. La tierra se abre para alfombrar tu paso de frescura. Benditas las ganas, los pasos, las veces muchas en las que el camino se hizo largo. Patricia de piel despierta abre la ventana. Y solo por eso, vale la alegría hacerlo.

16.1.25

5am

 A las 5 am es más fácil recordar lo importante. ¿Será que el mundo duerme? La pausa externa da tregua a la respiración. Puedo escuchar más vívidamente esta voz de mi escritura. La escucho y no hay nada más que me invite a ningún desvío de ella. 

Quiero aclarar que me encantan los desvíos, no sufro la vida, la disfruto en lo posible. Soy aprendiz disfrutadora de la vida y me siento agradecida por lo que hay en mi plato: es mucho más que lo que podría haber soñado en mis momentos más brillantes, aún con sus reveses.

Pero este silencio.

Ama tu ritmo, de Rubén Darío

Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.

La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.

Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;

mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.

                                                                       *Poema/recordatorio importante.

1.1.25

Tiempo 2025

Quiero hablar del tiempo y recuerdo la canción relativamente nueva de Julieta Venegas. Es 1 de enero, lo cual significa en este planeta que reinicia la cuenta. Estoy en mi escritorio con vista a la calle, con la ventana semiabierta, pero no puedo ver mucho hacia afuera porque la ventana está empañada. Fue una noche fría pero bonita. Las noches me recuerdan los mares y también la bioluminiscencia. Las manos tocan la arena y las teclas de esta computadora que tiene en su origen una anécdota inspiradora para mí: un aparato que es un símbolo de resistencia y de claridad al mismo tiempo. Gracias, compu; gracias, manos; gracias, tiempo; gracias vida.


*No es el video oficial, pero lo hizo alguien sobre la serie que está en Prime, que no he visto y quiero ver. 


24.10.24

Uff

A veces, como hoy, parece más claro: la vida nos tiene en terapia a todos. Nos enteremos o no.

26.8.24

Compartir palabras es una forma de abrazo.
Escribir es mi jardín.

21.7.24

Omar en la playa

Hoy tuve la idea de ir a caminar a la playa desde temprano, pero fue hasta las 6 de la tarde cuando decidí salir como una decisión más mental: me saqué a pasear. Sabía que lo difícil era llegar a la esquina, por que justo al girar es donde se empieza a sentir el aire del mar que me encanta desde niña; así que me llevé de la mano hasta ahí. 

Me saqué a pasear significa también que pude haberme quedado en casa o ir a cualquier otra parte. Me saqué a pasear significa que me pude haber puesto a teclear en la computadora, pero me obligué a pausar mi semana en ese tiempo privilegiado de domingo.

Ver el mar es una de las actividades más instantáneamente relajadoras que conozco. En esta playa acudo cada vez a una reunión de mis yo de todas las edades a partir de los 7 años. Camino en la orilla en este mar que tiene diluidas gotas de pensamientos de quienes hemos acudido en todos los tiempos a la ceremonia del atardecer.

Apenas caminé una cuadra en el malecón cuando creí reconocer a un hombre que tomaba fotos a unas personas que iban caminando entre la reparación del malecón. Al acercarme confirmé que era Omar Martínez con su inconfundible semblante y sonrisa, con dos cámaras colgando de sus hombros. Hace tiempo que no lo veía, aunque sabía de él por la delicada operación que hace un año tuvieron que hacerle de emergencia, unos días después de descubrir que tenía un raro tumor cerebral. 

Le hice todas las preguntas que se le hacen a una persona de la que se tienen bonitos recuerdos y que además estuvo al borde de la muerte. Cuando lo escuché a hablar, supe uno de los motivos por los cuales tenía que encontrarlo ahí en ese momento. 

Habló de cómo le cambió la vida esa experiencia de haber descubierto, casi por casualidad, que sus dolores de cabeza eran causados por ese tumor de 8 centímetros que al parecer tenía más de una década formándose. Aunque le habían dicho primero que el malestar era por los triglicéridos, uno de los médicos tuvo la idea de hacer una tomografía de la cabeza. Así es como entró por una revisión médica de rutina y salió con una emergencia de vida o muerte.

"Para mí fue una bendición todo lo que pasó", aseguró. Durante un rato, describió cómo muchas cosas cambiaron a partir de eso y de todo lo que se dio cuenta. Haber recibido mucho amor fue lo más increíble, dijo. Y sí, personas como él, se dan a querer por mucha gente. Talentoso fotógrafo, buena onda y excelente persona. 

Mientras hablaba Omar, lo recordaba en su versión de hace 20 años, cuando era Omarcito, el fotógrafo más joven en la redacción del periódico, donde había quienes decían "el morro" al referirse a él. En mis recuerdos, Omar siempre trabajador, generoso, buen compañero, tranquilo, enfocado, siempre con ganas de aprender, entrón en todo el paquete que significaba en ese tiempo ser reportero gráfico. Omar caminando en la redacción, apurado como todos y cargando su cámara con la que captaba imágenes al por mayor: algunas para primera plana o páginas especiales. Su cámara con la que ha llegado a tener reconocimiento nacional e internacional.

Ahora Omar hablaba de cómo estaba consciente de que era un milagro que todo hubiera salido bien, de cómo estuvo al borde de la muerte y corrió con suerte tanto por haber sobrevivido como por haber sobrevivido completo: otros en situaciones similares han perdido la vista, la movilidad, alguna capacidad neuronal o incluso la vida. Una cadena de coincidencias y bendiciones lo llevó a estar donde ahora está, haciendo lo que más le gusta un domingo en la orilla de la playa.

Dice que aprendió a valorar lo básico, lo necesario. "Cuando uno está en cama, lo único que quieres es ver esto", dijo abriendo levemente las manos, señalando el mar. Imagino la desesperación de no poder mover la cabeza un mes entero, de que sus ojos inquietos de fotógrafo solo pudieran ver el techo de su cuarto. Pero más allá de eso, dijo que siente agradecimiento porque estar al borde de la muerte lo llevó a que en un solo día se pudiera reunir lo necesario para la operación quirúrgica y su proceso de radioterapia. "Recibí mucho amor. Te das cuenta de lo que es verdaderamente importante en la vida. Me di cuenta de que estamos en el mundo para hacer el bien, para dar amor, solo para eso".

Luego, Omar dijo que antes estaba acostumbrado a descuidarse, a estresarse y preocuparse de más, no comer a las horas, no atenderse, no hacer lo que era importante para su salud. Dijo que esta experiencia hizo que sus prioridades cambiaran. Escucharlo me llenó de alegría. Saber que más de 600 personas hicieron posible el milagro, sumadas a la voluntad de Dios. Dijo que, por su parte, antes de entrar al quirófano se entregó con serenidad a la idea de que era posible que ese fuera el fin.

Me encanta saber que en el proceso de salud de Omar, "de 10 cosas que podían salir bien, 10 salieron bien". Verlo tomar fotos y saber que todo apunta a que hay Omar para rato, porque es una personas que mantiene su esencia a través de los años. Si tuviera que resumir este encuentro, diría que sus palabras me dieron alegría y esperanza. Me fui de ahí pensando en que las personas más bonitas que conozco son las que irradian vocación y que viven su historia de forma completa y de frente.

Recordé también que el mar en su costa a veces tiene regalos especiales como este encuentro.








 

12.6.24

Ritual

Meditar cinco minutos y luego otros cinco.
Día de entregas en visualizaciones en los círculos de lectura.
Día de liberaciones colectivas e internas. 
Corte de cabello necesario desde hace tiempo.
Respirar profundo. Volver a respirar y detenerme.
Regresar y volver a jalar hacia mí al león que se adelanta.
Respirar y visualizar.
Muchos verbos para un solo día.
No demasiados. Solo los justos. <3

11.6.24

Explicar fue el verbo más cercano

A esta niña de 14 años se le sale el corazón. Esta niña no encuentra territorio en esta habitación. Ni palabra te de hierbabuena que mitigue el hueco. Esta niña no sabe acomodar este tramo. (Se) esconde entre palabras y hojas sueltas. Busca. Buscar se convierte en la vía, en la promesa. Explicar con palabras de este mundo, lee en un libro. Explicar con palabras de este mundo se vuelve la meta.

*

Nota mental: hoy es el día en el que sucede la vida.  Hoy lancé dije: que tengas salud para disfrutar la vida y no solo para sobrevivir. Lo dije de corazón y eso creo que me sanó algo dentro. Eso también deseo para mí. 

Me doy cuenta que esta vez me toca aventarme el bosque a pie. Aquí vamos, con todo y mochila de niña exploradora. Con todo y todo, esta vez sin evadir ni posponer ni maquillar ni buscar salidas. ¿Es posible? No lo sé por experiencia pero sí por claridad y fe. Veo el resultado. No tengo idea de cómo llegar a ello. Veo el resultado. Siento un hoyo en el estómago. ¿Qué podría pasar si ahora estoy conmigo? ¿Qué gran monstruo podría asomarse si aquí estoy con mi camino de post-its entre las ramas? Los tigres no comen papel, ni las serpientes, hasta donde sé. 

*

Por otro lado, veo desde fuera y me doy cuenta qué función estaba haciendo. Esa mirada era una barda invisible protectora. O al menos así se sentía. Una barda invisible y cara, porque significaba una vida en stand by y todo lo que eso arrastra. Mi libertad interior era lo que buscaba. Mi libertad interior. Y ahora encuentro en mi cajón una ficha con dos caras y el espacio para una llave. Paso a paso.

 

10.6.24

Brechas

El camino a ser quien soy a veces se siente largo. 

La búsqueda se ha convertido en un descarte: por tramos, lo que no soy es más claro.

He sido la campesina que, machete en mano, abre brecha en la espesura. He sido la respiración entrecortada la decisión completa la mirada fija entre las ramas asoleadas. Soltadora de ramas. Rompedora de ramas. Caminadora sobre ramas.

El arte de descartar a veces es doloroso. Dan ganas de entretenerse en alguno de los pasos más tiempo de lo debido. El reloj interno marca los pasos y es claro en su tic tac.

Paty 2004 sabe de desvíos de camino. Lo digo sin arrepentimiento ni pena. Sí con nostalgia. Sí con curiosidad arqueológica desde el futuro. Lo digo sabiendo que los desvíos no están fuera del guion, que son parte indispensable.

El arte de seguir adelante y dejar abiertas las posibilidades evaluadas previamente. El arte de ser congruente con las nuevas búsquedas, de saber que el "no es aquí" es claro. El arte del abismo, podría llamarse. O del vacío. El arte de permanecer, de amanecer inmutable y con confianza, de seguir escribiendo pase lo que pase.

Mi humanización de la fe y la confianza se llama verbo escribir. Y aquí estoy, abriendo brecha y encontrando nuevas formas de respirar: no entrecortada. La mirada fija la pone la voluntad, no mis ojos. Encontrar formas de ser natural, ser quien soy aquí y allá. Eso es la vida. Encontrar la forma de ser en medio de brechas anecdóticas diversas.


2.4.24

Trabajo en no-equipo

Voluntad ajena, muerta, tú que eres tan establemente inestable, sigues siendo la cosa que mueve mi herida. Me reconozco abierta en la carne de ese lado en el que pasas como cometa que gira sobre este centro. A veces me dan ganas de que te pudras para siempre. A veces solo miro el cielo y reconozco tu trayectoria con la indiferencia que da lo cotidiano. Esta vida mía tiene tu presencia y espero, añoro, que sea la última en la que existas cerca. Te deseo muchos tú a tu alrededor que te hagan sentir lo terrible de que existas cerca. Lo escribo y me doy cuenta que sí, la vida todo lo equilibra aunque no se lo pida. Aquí ya no cabe esa trayectoria tuya. Llévate tu poco amor a donde corresponda. Aquí dentro ya no hay par para tus gotas arrítmicas. Como decías, moviendo una mano: aquí no hay nada de lo que estás buscando. Como en Star Wars: sigue tu camino.

9.3.24

Algo sobre los saltos, la codependencia y sobre ser

Solo se gana lo que se atraviesa, nunca lo que se salta. El ego se transforma en ser solamente si el ego se ha vivido y después se ha transformado. Los saltos actúan como boomerangs: cree uno estar ahí definitivamente, pero más tarde o más temprano se retorna. En cambio, si se atraviesa, no se regresa. Lo mismo sucederá contigo. Cuando conquistes tu independencia, podrás entregarte sin sentir que te pierdes. En cambio, si saltas hacia la entrega sin antes haber ganado tu ser, sentirás que te desperdicias, que te sometes.

-Jacobo Grinberg

1.2.24

Las maravillas que se encuentran en el mundo

QUÉ FÁCIL SERÍA para esta mosca,
con cinco centímetros de vuelo
razonable, hallar la salida.

Pude percibirla hace tiempo,
cuando me distrajo el zumbido
de su vuelo torpe.
Desde aquel momento la miro,
y no hace otra cosa que achatarse
los ojos, con todo su peso,
contra el vidrio duro que no comprende.
En vano le abrí la ventana
y traté de guiarla con la mano:
no lo sabe, sigue combatiendo
contra el aire inmóvil, intraspasable.

Casi con placer, he sentido
que me voy muriendo; que mis asuntos
no marchan muy bien, pero marchan;
y que al fin y al cabo han de olvidarse.

Pero luego quise salir de todo,
salirme de todo, ver, conocerme,
y nada he podido; y he puesto
la frente en el vidrio de mi ventana.

—Rubén Bonifaz Nuño

16.1.24

amor infinito

* la maternidad es un concepto y un hacer. es un hacer que me enseñaron como hacer mucho, hacer de más. con mirada curiosa llevo años traduciendo la piedra que me entregaron como estafeta y que al mismo tiempo es la entrada al club de las cargadoras, de las mujeres "buenas" pero agobiadas. contrasto mi herencia con mi experiencia, con mi realidad y no me cuadra por completo todo el tiempo. a veces, la madre abnegada en mí, se asoma. mientras tanto, la conciencia en mí barre las creencias, hace limpieza interna y selecciona los objetos/creencias que ya no le sirven para sacarlos. todo esto sucede mientras dos seres junto a mí contrastan la teoría: a veces la confirman, mas la mayor parte del tiempo la complejizan y profundizan.  si pudiera resumirlo, mi experiencia como madre podría llamarse: aprender a ser el amor incondicional. 
pareciera que "amor incondicional" se parece al sacrificio. sin embargo creo que se parece más a lo contrario: es la voluntad más profunda la que me mueve. la conciencia más abierta la que aparece para decirme que sólo tal cosa puede existir cuando incluyo a mi persona en esa fórmula. cuando me amo tan incondicionalmente que aprendo a amar sin sacrificio ni abnegación, cuando me atrevo a ir más allá de las historias previas y me aventuro en el bosque de encontrar cómo ser y experimentar el amor amor amor.
es una búsqueda en la que no hay mapa, pero sí hay muchos indicios; y cada vez más, cuando aprendo a verlos.
el amor incondicional que me enseñan mis hijos es grande e inmenso. me siento honrada por la vida por haberme entregado esta experiencia.

*durante mucho tiempo he necesitado espacio para ser. de niña soñaba que volaba y sentía/recordaba esa ligereza de la liberación y respiraba el cielo abierto. ahora creo que ese espacio me es natural y tal vez entonces lo recordaba con una mayor claridad. ya más encarrilada en esta vida, se ha ido la costumbre de soñar el vuelo, mas mi mente terrestre lo recuerda tan claramente que creo que ya no es necesario estarlo soñando. ese espacio vital del alma es "interrumpido" por esta forma de vida; a veces así me parece.
sin embargo, aunque no lo recuerdo claramente,  vine a este mundo como a una gran escuela. una escuela efectiva, de experiencia inmersiva que me ha parecido en muchas ocasiones justo lo contrario a ese espacio de cielo abierto en vuelo: un lugar de obstáculos molestos. gran contraste querer fluir y encontrar la pared del juicio, del debería, del así no. gran piedra querer agradar al mundo. gran liberación saber que el agradar es un tanque que no tiene fondo (y por lo tanto tampoco llenadera, como dicen las mamás).
ya que me dejo de pelear con los obstáculos, viene cierta ola de energía y sensación de poder y esperanza. dejarme llevar en ello me ayuda a regresar a mi origen y encuentro que estar ahí es un alimento para mi espíritu. luego viene una paradoja: me dejo de pelear y los obstáculos cambian. corrijo: no sé si es mi mirada la que cambia o son ellos, pero se sienten de otra forma. y eso hace una gran diferencia. tal vez esa sensación es la mirada terrestre a la libertad, o sea la libertad posible a la que se puede acceder desde este mundo o desde este nivel.
a otros niveles, libertad es ser. ser porque sí, sin explicaciones ni ajustes ni peros.
ser internamente, congruencia. 
ser territorialmente, tener espacio para el error propio y la consecuencia propia.
¡qué terrible amar con control y no permitir ser a nuestros seres queridos! es el amor que puede parecer amor pero que no se siente como amor ni remotamente.
respiro.
el camino inicia con el amor propio. ese que nos ilumina el camino para poner límites e identificar nuestras necesidades claramente para poder poner límites claramente, para abrir/cerrar la puerta de lo que se quiera dejar entrar, y no tener pase libre a lo que sea.

...continuará, se editará, se alargará y cortará. por hoy es así.