24.7.17

Mañana, día fuera del tiempo


Mañana, 25 de julio, es el día fuera del tiempo del calendario Maya. Un paréntesis entre fin y principio de ciclo. Un día que utilizaban para purificarse, meditar y reflexionar, para llegar renovados al nuevo año que inicia al día siguiente.
Un día para la creatividad, el juego, la magia, para visualizar, para reunir energía, para la calma. Propicio para pagar deudas, cerrar ciclos, perdonar y perdonarse, reflexionar, hacer una pausa.
El calendario Maya tiene 13 meses de 28 días (364 días); el día que "falta" desde el punto de vista del calendario gregoriano, es este día fuera del tiempo.


14.7.17

"El álbum de las rejas", de Omar Pimienta


La experiencia de cruce: Fronteras que se hilvanan con historias familiares: La vida cotidiana de una persona, de una familia única, pero que puede ser todas las familias en la frontera. Don Marcos de 87 años, viviendo en dos idiomas, con dos nombres y su sentido del humor; expresivo con las manos desde su taller de herrería. Doña Sara, visitas a Disney, recorridos en el freeway, la Libertad, cables que conectan al pasado en este lugar donde la sospecha es parte del engrane que cruje cuando el mundo se mueve. Motores, materiales que vienen y rejas que van, que ponen el recuerdo en colores sepia, o a color, pero con ese desgaste que hoy tienen las fotografías de los setenta-ochenta.
Acompañamos al autor en esta labor de –como él lo describe- detonar un texto a partir de una imagen con la intención de crear una tercera lectura; una entrañable, en la que la vida cotidiana es poesía. Omar, con lenguaje sencillo logra mostrar un recorrido autobiográfico, con imágenes poéticas que brillan entre narraciones del día a día.
En tres apartados ,“La herrería de Don Marcos”, “La invasion paulatina” y “Me gusta dormir en casa de mis amigos”, 33 imágenes e igual número de textos, el autor de forma generosa deja abiertas las puertas de su casa y de su escritura poética desde esa ciudad de paso.
Anécdotas que muestran a una familia que trafica con historias, tejidas en hilos que a fuerza de ir y venir, hilvanan la frontera. “El album de las rejas” pone en evidencia lo porosa de esta frontera y esta barda que parece a veces que tiene filo de guillotina enterrado en el piso, lista para elevarse, pero en el que también habitamos personas y linajes que construimos nuestras vidas en ambos lados. 
La experiencia de cruce geográfico, sí; pero también la de cruce entre la imagen y la palabra. Entre lo que me contaron y lo que viví. Entre lo que viví y lo que vi en una foto y ahora recuerdo. Entre el tipo de cambio a 7.80 x 1, y la noción de que, como dice Omar en uno de sus versos: La madera como la memoria es inflamable.
Recuerdos añejos y presentes. La frontera, sí, pero también la blogósfera, las fiestas, los amigos, un bosque en el que todos los árboles tienen etiquetas con nombres científicos y comunes, en un viaje como esos en los que después de girar con los brazos abiertos y viendo al cielo, caes al piso con la luz de la luna en la vieja cara de niño, para poner la mirada en la puesta en escena infinita.

Además diez razones (no literarias) para leer “El album de las rejas”:
1)     Para recordar que 10 de cada 10 padres morirán en esta vida.
2)     Para recordar los tiempos blogueros y al Rafa. Qué otro? (Rafita, Rafa Saavedra).
3)     Para disfrutar momentos de nostalgia del presente.
4)     Ver a Omar de chiquito en sus fotos.
5)     Para atisbar la porosidad humana de las divisiones geográficas. Recordar que la línea fronteriza la hemos aprendido a ver en los mapas (y que está representada con la barda, pero que la barda tiene agujeros por los que pasa más que aire).
6)     Para querer abrazar a Don Marcos y a Doña Sara.
7)     Para saber que no debes invitar a Omar a una fiesta en tu casa muy tarde.
8)     Para confirmar que los regresos siempre son más cortos / al recuerdo.
9)     Para que te den ganas de caminar por los restos arqueológicos de tu infancia.
10) (Se los dejo abierto, para que ustedes mismos lo lean y encuentren su propia razón para leerlo y releerlo. Estoy segura que encontrarán muchas.)

*“El album de las rejas” fue publicado por Ediciones Liliputienses, de José María Cumbreño.

11.7.17

XV años de mi blog

Pues sí. Son ya 15 años desde que empecé a escribir en mi blog. Rafita Saavedra fue el responsable de semejante cosa. 2002 y yo, desde la sala de cómputo de la UABC abriendo mi blog para hacer en otro lugar lo que ya hacía en mis cuadernos. Mucho mucho ha sucedido desde entonces. A través de mi blog he conocido amigos (Tijuana Bloguita Front y actualizaciones), he encontrado lecturas interesantes, ido a fiestas, me he enamorado, me he decepcionado, todo ha pasado. Sí le ha robado mi atención el face, twitter, Instagram, la maternidad y la "vida adulta". Pero aferrada como soy, aquí sigo.

Felices primeros 15 años
a mi blog que inició
como el árbol
y ahora es á de árbol.
(Y Tijuana cumple 128)


21.6.17

Laguna

Necesito una laguna San Ignacio con ballenas chapoteando, una playa El tecolote o Santispak. Remojar mis ojos, mi cabeza. Refrescarme el corazón con aire que me recuerde que la vida tiene un orden.

Ahora el orden está marcado muy claro en las cartas, que me hablan, que siempre me sorprenden. Quiero aprender a leer los árboles, los movimientos del aire. Me gusta leer la vida.

13.6.17

literal

ajusto mi cámara, enfoco. muevo el lente, ajusto. es tiempo de cerrar. de poner en su lugar lo que corresponde a cada cosa. ciclos, espacios, tiempos. y también de ampliar: mi espacio, mis ciclos, mi tiempo. voy a alta velocidad y me pregunto si esta materia se volverá energía sola de repente. busco respuestas en todas partes. todo tiene un lenguaje: desde la llegada de los cuervos en mi ventana del trabajo, el tarot, el clima, las llamadas telefónicas, la marea, las olas de ansiedad, todo lo tiene. hoy ya no quiero escarbar significados. quiero mar bajito como el de santispak, albercas para los pies. hoy me quedo con lo literal. agotada.

9.6.17

De repente una vocecita

"Mamá, la luna es un cañón a punto de caer en la tierra"
(5 años)

Verde oscuro

Tal vez un verde oscuro pueda curar algo de este sedimento. Una limonada o crema de coco en el cuerpo. Un verano en una arena en la que haya muchos tramos planos para escribirla o montículos en la sombra para acostarse a ver el cielo. Verde oscuro o un poco de lluvia. Verde y lluvia son una combinación peligrosa ahora. Apenas escribiendo me doy cuenta que para mí se ha vuelto un campo minado. ¿Y si de pronto fuera tan valiente para correr a través de esas palabras? Sospecho que surgirían carreteras y buenas fotos con gotas en las ventanas. Sospecho que algunos olores en ráfagas vendrían y tal vez tocaría la textura de mi mochila de aventurera. Me siento tan lejana a ella, como si la hubiera dejado en alguna central camionera o aeropuerto de otro planeta.
Ahora escribo desde este lugar de muchos colores. Muchos, y también de verde. Sin oscuro y sin lluvia. Sin carretera y sin abejas. He descubierto que me encanta leer sin bufanda puesta y eso es un logro. He escrito kilómetros de palabras que me han llevado a sitios insospechados.
A través de las palabras he recorrido el mundo. Con otro tipo de equipaje, me preparo cada día. A veces me he llegado a acostumbrar a este lugar. Fotos, un poco de lluvia nos vendría muy bien, a tí, pintor y a mí, transeunte, como alguna vez dije.

28.5.17

Todo es puerta, basta la leve presión de un pensamiento
—Octavio Paz

9.5.17

Apunte Mexicali-Tijuana

 Pero recorro esta carretera
                    serpenteante
y no sé si tanta piedra apilada
es La Rumorosa
o es un espejo ascendente
en el que atardece
en el que el azul se vuelve gris
en tramos.

Soy esta ventana
con vista al desierto.

8.5.17

Hoy:

Hoy: trabajar (en sentido amplio) con lo que hay. Lo que no hay se aparece en forma de deseo, de recuerdo, de "hubiera", de "debería". Lo que hay es la vida como es hoy, ahorita, con todo lo que incluye. Hoy: abrazo la vida.

19.4.17

Reconciliar a las personas con las piedras. No es suficiente la metáfora ahora. Saxífraga es mi flor y abre rocas.

5.4.17

Mi poema en GIF

 Mi poema "Tarde", interpretado en GIF por Romina Cazón, en su proyecto "Cadena de caracteres".

https://2.bp.blogspot.com/-rjJrFMNe82Y/WOSK4Dh_J3I/AAAAAAAADXk/avhcQO9HmC83srEA29P3zH5o7SIUZ6FFgCLcB/s640/5----Romina-Caz%25C3%25B3n.gif

22.3.17

La normalidad es un camino pavimentado: es fácil de transitar pero no crecen las flores.
—Vincent Van Gogh

7.3.17

Escribir lo cotidiano. Día 43/100

Día de hallazgos. La palma de mi mano y sus líneas marcadas en un pedazo de cera. Cuando tenía 17 años e indagaba sobre sus significados pensé que era buena idea guardarlo. Ahora esas líneas son un pasadizo.
Junto a ellas, 19 estrellas: lo que quiero hacer/lograr/ser. Algunas se referían a cosas inmediatas de aquel tiempo; otras sucedieron mucho tiempo después; otras no han sucedido.
En la misma caja un juego personal en 33 papelitos escritos por mí. Cada día sacaba uno que me recordaba ese día escribir/decir/hacer/recordar/atender algo. Hoy, 21 años después podría seguir usando casi todos.
Ante esta cápsula del tiempo sólo puedo detenerme. Sólo eso. Y escribir para intentar descifrar a quien fui, a quien soy. Respiro. Ahora, a unos días de iniciar Casa Jardín me doy cuenta que tres de las estrellas están todavía en blanco.

8.1.17

Escribir lo cotidiano. Día 42/100

El fuego que todo lo consume es también el fuego que todo lo ilumina.
Inesperadamente estamos alrededor de una fogata. Nos veo platicando historias, tejiendo hilos en nuestras memorias y sé por un momento muy breve que aquí estoy y que justo aquí está todo lo que necesito. Miro las brasas arder-apagarse, crecer con fuerza, suavizarse, danzar. Parece que quieren decir algo, abrir sus bocas y mostrar sus siluetas. Imagino a hombres y mujeres de muchas épocas observando lo mismo. Suspiro involuntariamente.
La noche es fría. Lejos de este fuego todo está oscuro. Si me alejo, voy despacio tratando de ver más allá. La oscuridad no tiene interruptores. No podría apagar la oscuridad, pienso. Para apagar la oscuridad hay que encender la luz.
Qué significa en mí la luz?
A. pregunta muchas cosas sobre el fuego, quiere conocerlo. Al contestar a los niños respondemos e inventamos; he aprendido que es lo mismo. Emocionado, A. dice que siempre estará el fuego para cuando queramos venir a visitarlo. Sonrío.

10.12.16

Escribir lo cotidiano. Día 41/100

Ayer. Día oscuro en el que parece que no hay nada qué elogiar. De rebotar como pelota de frontenis una y otra vez contra el mismo muro de burocracia, preguntándome si tal vez de tanto ya tengo un brazo de piedra o ceguera selectiva. No saber (otra vez) si sigue teniendo sentido. Terca e idealista no es una buena combinación en este caso. Llorar de impotencia frente a la máquina que todo se lo come, como si hubiera algo qué hacer ante ello. Ni siquiera son las personas. Es el sistema y no creo que cambie (dejo abierta la posibilidad, como siempre). No cambiará pero sí tal vez llegue a cambiar mi obsesión por pelear con molinos de viento. Y es lo mismo eso a que todo cambie.
Cada uno libra sus batallas. Creo que mi proceso de selección de las mismas necesita calibrarse. Anoche me tardé todavía más en regresar porque se había metido una rata (que no vi, pero que imagino negra) entre unas cajas. Qué simbólico.
Soy tan terca que de esto también quiero aprender. Tirada en el piso como la pelota después del juego, toda despelucada. Sabiendo que la pared es indestructible. Pero también sabiendo que no quiero irme a encontrarme con esa misma pared reencarnada en ninguna otra parte.
Buscando el lugar desde dónde poder enfocarme en lo que sí quiero que suceda. Y si hay algo bueno qué decir es que en todo esto sé que estoy acompañada, ahora más que siempre, y eso también hace que la tuerca de este escenario gire un poco (sólo un poco) hacia la derecha.

2.12.16

Escribir lo cotidiano. Día 40/100

Una vez creí ver o vi otra vida. Estaba en un cuarto de paredes de piedra, como un fuerte o un castillo. Todas las paredes estaban cubiertas de libros y había una ventana. Ese era un lugar seguro donde yo me resguardaba de algo.
Hoy acomodaba en mi maleta unos libros y me di cuenta de que esos objetos me hacen muy feliz. No imagino una vida sin libros. Supongo que tiene algo de apego pero esta vida mía incluye y seguirá incluyendo libros y lectura.

1.12.16

Escribir lo cotidiano. Día 39/100

Me preguntaba cómo tener tiempo para escribir. Como si el tiempo fuera algo que llegara de repente, tal vez en un paquete de regalo o como una aparición sobrenatural. Ese tiempo que me regalaron cuando nací. Ya está en mis manos desde que empecé a distinguir colores, balbucear y aprender todas las cosas que uno aprende cuando llega a este mundo.
Tiempo para escribir. Nadie va a llegar a darme algo mío que no tiene.
Desde el piso 18 libero mis ojos sobre este pedacito de Guadalajara. Me imagino las historias que habitan dentro de los carros, en las banquetas, detrás de las paredes, debajo de los techos. Tal vez alguien ahora mismo se asoma a su ventana en otra parte y siente esto mismo en el estómago y pecho. Y se da cuenta que la escritura también lo habita.

24.10.16

Estar aquí

Sé poco sobre estar aquí. Me gusta mucho hacer. Y hacer puede llegar a ser un problema cuando de estar se trata. Más que gustarme creo que es en parte la fuerza de la costumbre.
Dedicar cada día momentos a estar presente ha sido mi esfuerzo durante un buen tiempo. Pequeños momentos que se alargan al vivirlos. Qué bello es el tiempo. Maleable, se alarga cuando lo acompañas. A veces parece que una vida no es suficiente. Una vida de ausencia no lo es. Pero una vida de presencia...ya quisiera 15 minutos.

*

Escribir. Este caracol se muda de espacios físicos. Parece que desde hace meses es una época de mudanzas. Me estoy mudando de mis lugares físicos, de espacios, cambio mi perspectiva de mi cuerpo, experimento estando en lugares diferentes. Hasta ahora todo cambio ha sido tan reconfortante una vez que lo hago. Pero antes de hacerlo sigo teniendo miedo. Tan conocido para mí el miedo y al mismo tiempo tan inaccesible. Conozco su sombra, pero al tratar de mirarlo, se va.

*

Escribir. Finalmente todo llega a eso. El otro día soñé que mi mamá me daba energía en la cabeza. Con sus manos me tocaba el cráneo de una forma muy particular. A los tres días fui a una terapia no convencional y en la segunda parte de la misma, la terapeuta me pidió acostarme, después de repasar unos mantras, tocó mi cabeza tal como sucedió en mi sueño. Y lo escribí. Todo en mí parte o termina en eso.

*
Hasta ahora escribir para mí es hacer. Y si lograra estar presente mientras escribo?

8.5.16

Escribir lo cotidiano. Día 37/100

Reinicio del 2016 en mayo. La prisa se llevó mi agenda-cerebro, citas, planes escritos, a alguna parte del mundo. Supongo que recuerdo sólo lo importante, que ahora me acompaña a un nuevo cuaderno en blanco.
El terror de perder mi agenda se transformó en resignación y en aceptación. Sigo sintiendo que algo me falta, que tal vez algo de lo que olvidé escrito allá nunca volveré a recordarlo. Después del susto, no suena tan mal.
Buen re-inicio (forzado pero necesario) del 2016. Si había quedado en algo con alguien, les pido me lo recuerden para apuntarlo en este nuevo espacio.

17.3.16

Escribir lo cotidiano. Día 36/100

Dar y tomar. Más de la mitad de los problemas de la humanidad se resolverían si hubiera un equilibrio en estas dos fuerzas, que en realidad es una misma. Inspiración y expiración. Tiempo de llenar y tiempo de vaciar. Intervalos de silencio entre los sonidos. Eso o Á. dando una croqueta, recibiendo juego panza arriba.
Celebro que hoy regresé a este lugar mágico que es la terapia. Vine a dar, pero me voy llena de regalos. Ser espejo es una gran responsabilidad y un privilegio. Ahí estoy yo y mi ejército de seres que no me dejan abajo y abren el camino cuando yo ya no veo para dónde. Cada momento crece mi deuda con el universo; es tiempo de abrir más caminos para compartir algo más de lo mucho que recibo.
Nada sé de este equilibrio. Sólo a veces lo huelo y lo vislumbro a lo lejos.

16.2.16

Escribir lo cotidiano. Día 35/100

Con su claridad infinita llega de repente la muerte. Tajante espejo de lo real, a poner todo de nuevo en perspectiva. No para siempre aquí. No para siempre aquí.
En casa, A. preguntó y quiso saberlo todo. R. le dijo que su abuelito entregó su cuerpo. "Ah, entonces el cuerpo es como una nave?", dijo abriendo más sus ojos brillantes. "Me gustaría darle un beso". Así: natural, sin pena.
La muerte es la gran pintora de la vida. Llega a darle matices, nadie sale ileso. Sacude, detiene, oprime, libera. Le da forma a los espacios y hace emerger los huecos, los lugares vacíos que llenamos con una foto para no notar tanto que ya no escucharemos esa voz y que tal vez la vida cotidiana le vaya a borrar matices a su cara en el recuerdo.
Lo que queda es un gracias y una realidad movida, pero más clara. Gracias, Roberto, por su existencia infinita, por enseñarme con su partida que la vida es un momento que es al mismo tiempo hondo y único. Somos ramas que crecemos y continuamos el árbol.

27.1.16

Escribir lo cotidiano. Día 34/100

Hace unos años mi maestro Sergio Vázquez nos hablaba de la importancia de llevar una vida ecológica, en el sentido más amplio de la palabra. Nos hablaba de relaciones interpersonales, de vida interior y de decisiones de vida. En ese tiempo creí entender a qué se refería y me pareció muy bella la forma en la que le dio luz a esa palabra, cargándola de nuevos significados.
Hace unos días, estaba poniendo-quitando un cartel en la pared y en una de esas asociaciones extrañas que hacemos en lo cotidiano, recordé a Sergio y pensé en otras dimensiones de lo que nos decía. Fue como develar otra parte de eso que nos compartió años atrás. Las mismas palabras pero más claras. Vida ecológica podría ser una forma de nombrar mucho de lo que busco. Y me di cuenta de lo increíblemente lejana que estoy de ello.
Un árbol es un ejemplo perfecto de un sistema en el que cada función tiene una lógica alineada de forma natural y perfecta con su ser árbol. La naturaleza misma lo es, pero el árbol me lo recuerda en una escala humana.

19.1.16

Escribir lo cotidiano. Día 33/100

Imagino que diferentes dimensiones coexisten separadas solamente por la velocidad en que sus habitantes respiran o hacen el equivalente de lo que llamamos respirar. En esta fauna de seres, los peces son unos de nuestros vecinos de frecuencia, todavía visibles-cercanos.
Hoy mis A me guiaron a observar una pecera. Podrían haberse quedado ahí por horas, emocionados y observadores. Tardé en darme cuenta lo que estaban viendo. Ámbar me pidió que tomara esta foto.

1.1.16

Escribir lo cotidiano. Día 32/100


Me gusta cuando al leer encuentro frases que me gustaría haber escrito, o fragmentos que le ponen palabras a lo que no había encontrado cómo nombrar, o a lo que ni siquiera sabía que quería nombrar.
La poesía permite esas conversaciones pausadas, hacia adentro y hacia afuera, a través del tiempo y de las letras.
Estos son mis tesoros de la FIL 2015, llegados a mis manos vía Celia y por los que me urgía que regresara

31.12.15

Escribir lo cotidiano. Día 31/100

El tiempo le quita las capas superiores a las cosas. Deslava, descubre, erosiona. Por ejemplo, hay un corazón en mi cuadra, hecho de banqueta, pasos y tiempo. Al movernos esculpimos el entorno.

28.12.15

Escribir lo cotidiano. Día 30/100

Una caja de cartón es una casa, un tren, un submarino; un túnel y una caja de mago. Es una lancha y una cueva del tesoro. Una nave y un avión. Todo esto una misma tarde, con dos tripulantes, junto a un arbolito de Navidad.

22.12.15

Escribir lo cotidiano. Día 29/100

Estos elogios no estarían completos sin la celebración por la vida de mi Nana y Tata. Hace unos días fue la celebración de su cumpleaños número 90. Aunque lejos geográficamente, sus enseñanzas están siempre conmigo. Él, fuerte, trabajador y generoso. Ella, siempre con un consejo sabio, una casa abierta para todos. Las bases fuertes de un árbol frondoso y que da sombra.

14.12.15

Escribir lo cotidiano. Día 28/100

Aprendemos a leer mucho antes de descifrar letras escritas. Aprendemos a tener cerca esos objetos llamados libros, a saber que sirven para algo, a conocer su forma física y la interacción que puede haber alrededor de ellos. Observamos el uso que otras personas hacen de ellos y el valor que le dan, cómo interactúan con ellos. A veces, si tenemos suerte y personas conscientes alrededor, podemos probarlos y hasta masticar sus páginas, escuchar cómo se rompen sus hojas y luego aprender cuando nos dicen que si los rompemos, ya no podremos disfrutarlos. Aprendemos que dentro de sus páginas, de alguna forma mágica que todavía no alcanzamos a comprender, hay historias y personajes, pláticas y emociones que pueden compartirse.
Todo esto lo sabía en teoría, como un dibujo blanco y negro que se ha ido coloreando de brillantes colores conforme han crecido mis A mayúsculas.
(Para este elogio, tomo prestada la foto que Paco Mufote tomó de Ámbar en una actividad de lectura que tuvimos en la Garita Tijuana-San Ysidro).

10.12.15

Escribir lo cotidiano. Día 27/100



Hay días, la mayoría, que parece que lo que escribo se queda suspendido en una hoja, en una pantalla o en un libro, como diálogos personales que fueron y que siguen repitiéndose en monólogo por ahí. A veces, hacen eco en algún interlocutor dispuesto a entrar a ese mundo. No puedo más que estar agradecida por eso. Esta postal la reencontré entre lo que me traje de La Habana. "Qué bello y necesario 'Ciudad A'"