Monday, October 24, 2016

Estar aquí

Sé poco sobre estar aquí. Me gusta mucho hacer. Y hacer puede llegar a ser un problema cuando de estar se trata. Más que gustarme creo que es en parte la fuerza de la costumbre.
Dedicar cada día momentos a estar presente ha sido mi esfuerzo durante un buen tiempo. Pequeños momentos que se alargan al vivirlos. Qué bello es el tiempo. Maleable, se alarga cuando lo acompañas. A veces parece que una vida no es suficiente. Una vida de ausencia no lo es. Pero una vida de presencia...ya quisiera 15 minutos.

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Escribir. Este caracol se muda de espacios físicos. Parece que desde hace meses es una época de mudanzas. Me estoy mudando de mis lugares físicos, de espacios, cambio mi perspectiva de mi cuerpo, experimento estando en lugares diferentes. Hasta ahora todo cambio ha sido tan reconfortante una vez que lo hago. Pero antes de hacerlo sigo teniendo miedo. Tan conocido para mí el miedo y al mismo tiempo tan inaccesible. Conozco su sombra, pero al tratar de mirarlo, se va.

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Escribir. Finalmente todo llega a eso. El otro día soñé que mi mamá me daba energía en la cabeza. Con sus manos me tocaba el cráneo de una forma muy particular. A los tres días fui a una terapia no convencional y en la segunda parte de la misma, la terapeuta me pidió acostarme, después de repasar unos mantras, tocó mi cabeza tal como sucedió en mi sueño. Y lo escribí. Todo en mí parte o termina en eso.

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Hasta ahora escribir para mí es hacer. Y si lograra estar presente mientras escribo?

Thursday, November 19, 2015

Elogio a la cotidianidad. Día 24/100

El punto de partida es la conciencia. Luego la sombra se hace presente y toma la voz del cuerpo. Leemos atentas, en el círculo en el que hemos aprendido tanto. 

Wednesday, November 18, 2015

Elogio a la cotidianidad. Día 23/100

Afortunadamente se puede regresar a casa en vida al encontrarte con personas que nacieron del mismo árbol estelar. Miércoles de chicas, de risas y viaje al lugar permanente en el que no hay tiempo. La fortuna de acompañarnos en este viaje y vernos cambiar y ser las mismas. Aire fresco y endorfinas para el alma.

Tuesday, November 17, 2015

Elogio a la cotianidad. Día 22/100

Una pasta con crema de espinacas fue mi nuevo camino neuronal y gastronómico del día. Escribo a destiempo, cuando ya lo probé y supongo que entre más lo haga me saldrá mejor. Todo empezó con el reencuentro con una revista de recetas.
Supongo que hacer algo nuevo es recordar el amplio mapa de posibilidades no exploradas.

Monday, November 16, 2015

Elogio a la cotidanidad. Día 21/100

Es sólo un plato que tiene piedras, pero es también todas las piedras que me gustan y me han gustado, aunque no se parezcan específicamente a estas.
Hoy recordé una de las primeras mochilas de mi vida, cargada de piedras bonitas que recogí del patio de la escuela.

Sunday, November 15, 2015

Elogio a la cotidianidad. Día 20/100

Recibir, aceptar, cobijar, hacer sentir bien, mimar, abrir la casa, ocuparse del otro, ver cómo está el otro y qué necesita, compartir lo propio, interesarse por el otro, mostrar lo propio, establecer un diálogo, estar cómodo con el otro, compartir con curiosidad el tiempo, conocer con apertura, disfrutar la presencia, jugar y hacer parte. Hacer saber al otro que está en casa.
Este fin de semana Ámbar me enseñó/aclaró con su generosidad lo que es la hospitalidad, este concepto tan importante en el fomento a la lectura y en la vida cotidiana. Recibió a Hu en su vida con toda atención en el sentido más bonito de la palabra.

Saturday, November 14, 2015

Elogio a la cotidianidad. Día 19/100

Una tos de varios días nos llevó el sábado en la noche a una farmacia. Al bajar del carro, estaba en la banqueta un gatito asustado, perdido, huyendo de los pasos apurados de la gente. Le hablé y me siguió, aunque con desconfianza. Después de pasar a la farmacia, al regresar, el gatito ya estaba en el carro. Ámbar lo acariciaba y lo tapaba con una cobija. Arvo estaba emocionado. Nos lo llevamos a casa para no dejarlo solo ahí. En el camino, el gatito prendió el motorcito y se quedó dormido en mis piernas. Esa noche le llamamos Yoko (esa mañana R lo había bautizado sin conocerlo) pero ahora su nombre es Hu. Esa noche (sábado), podría llamarse también efecto mariposa. Pero también es sólo sábado.