Hogar es el lugar donde se enciende el fuego interno. Donde está tu cama más cómoda. Donde puedes respirar más profundo. Donde puedes ser quien eres. Donde está lo que más amas. Donde encuentras el espacio propio. Donde tu sistema nervioso se tranquiliza. Donde guardas tus libros. Donde tu mente planea. Donde puedes sentarte y ver la pared un día entero. Donde están tus diarios y tus letras fluyen. Donde puedes disolver los deberías. Donde florecen jardines de novedades. Donde el a través de las ventanas es desde el resguardo. Donde todo es posible. Donde está tu principal cepillo de dientes. Donde guardas los objetos más valiosos. Donde guardas los recuerdos más valiosos. Donde las emociones pueden abrirse. Donde puedes cocinarte un sándwich o una ensalada de brócoli. Donde cocinarte significa cualquier cosa, con o sin receta. Donde sabes que podrías estar por meses sin salir en caso de emergencia. Donde invitas a tus personas más queridas. Donde te tomas tu café a paso de tortuga. Donde el paso de tortuga es un paso bonito. Donde no hay tortugas, solo las imaginarias y las dibujadas. Donde...
Soy Paty Blake: habitante de letras y árboles; del tiempo y los no-lugares. Escritora, terapeuta gestalt y promotora de lectura. Bloguera (aferrada) desde 2002. Este árbol es de letras escritas en Tijuana, México.
19.11.25
3.3.25
Cartas
Estas ganas de escribir a veces se transforman en ganas de (d)escribir, descubrir a un tú. A veces se transforman en una caminata larga en un día de ráfagas. O se transforman en hueco. Hoy leí que la falta a veces no es algo que necesita ser llenado, sino ser sostenido. ¿Qué significa sostener? Que no hay que seguir acumulando respuestas, sino aprender a vivir con las preguntas. Cristina dice que hay quien le pone nombre a su falta, y que hay que sacar a pasear a la falta como quien pasea un perro. Lo mismo: habitar lo que es.
En esta caminata encuentro motivos para escribir. Pero hacerlo, no sería una experiencia completa, porque en esta interna específicamente me acompaña el cuerpo. Aquí me pregunto: ¿y si ya me alcanzó el cuerpo? Contexto: me propuse esperarlo, detener la mente y los planes hasta que el santo cuerpo se sintiera listo. ¿Y si eso ya está sucediendo? Me inquieta. Mucho.
¡Señora! Me grita alguien, y al girar veo la retroexcavadora que espera que me mueva para poder bajar a la playa para poder seguir con las reparaciones. Una playa oscura en bruma, en proceso de rehabilitación, en proceso para llegar a ser una playa para recibir a los turistas en verano. Y en ella camino para desviar estas ganas que se me salen por los poros juntas, y en ella escribo para recordarme que aquí estoy y aquí estaré, que permanezco antes y durante y después de todas las historias juntas, de todas las que habitan esta orilla en este muro en todos los tiempos.
En todas las cartas que escribo hay un remitente. Hoy estoy empezando a pensar que soy yo misma. Que de alguien frente a mí sólo necesito abrazos y escucha y presencia. Pero cartas, tal vez ya he escrito las preguntas suficientes. Y sí, puedo vivir con ellas así como son.
13.2.25
Caminata y mapa nuevo
Escuchar el mar es la mejor opción para una tarde de no respuestas. Ir al domicilio de los ecos, da la sensación de dialogar con ellos. Las Patricias muchas han contado sus versiones al viento en esta orilla. Invariable, este mar gris propone ante mí la opción serena de la impavidez.
Las olas parecen olas desde mi siempre. No hay diferencia en este mar, no sé si en mí, presente en este mismo instante fragmentado en tiempos que se nombran con números diferentes.
Las gaviotas y sus coreografías lo confirman.
La bruma lo confirma. El muro donde choca mi horizonte lo confirma.
Camino y ahora siento que esta es una espera que se llama vida. Camino y siento que se alarga por tramos y que estoy buscando una respuesta a una ecuación ancestral irresoluble.
Si esto se trataba de perder la paciencia, la he perdido toda. Si esto se trataba de un absurdo juego de conservar gotas de esperanza como niño hiperactivo al que se le asigna un huevo en cascarón para cuidarlo y pasar de grado, también estoy a punto de pronunciar la renuncia.
Harta de estar harta es parecido a estar dispuesta a finalizar una historia que avanza por eslabones. La inmovilidad de los barcos se parece a un pantano en el que a veces hace buen clima.
Dormir un poco más o despertar. Dormir un poco más con miedo a que no exista otro capítulo. Mis piernas en movimiento por ahora son la certeza de mi existencia. Eso y los pájaros que me revolotean el pecho.
Nada hay más triste que un barco que se hunde en la orilla. Levar anclas hoy es mi respuesta, mapa nuevo en mano, brújula calibrada y corazón vivo por elección y porque además es inmortal. ¿Qué más se le puede pedir a este mar llamado vida?
10.2.25
Cacaxtla (Paty Blake)
La ventana caía en gotas tras los ojos
el camino de barro, las llantas derrapadas y zapatos
entre las paradas a medio camino, la puerta
las respiraciones agitadas del que recién subía
el verde deslavado que entraba en ráfagas
de aire recién nacido.
No sé a dónde voy, dije.
Apreté bajo el brazo el mapa húmedo
y sonreí al saber que no volveríamos a estar juntos
al poner un pie en la banqueta de tierra
los que ahora escapábamos de la lluvia.
Tocó mi turno.
Bajo el agua, a primera vista, la ciudad pareció un río,
una canica escondida,
un laberinto entre las voces,
cualquier cosa, menos un silencio denso
corriendo a toda prisa entre los árboles.
Ese día quise conocerte,
decirte mira lo que he encontrado
mira que las piedras, los caminos,
pero recordé el listón de tiempo en mi cintura
y lo desaté en un zumbido sobre el aire.
Se abrió un paréntesis
para que en ese instante
te asomaras.
El lugar donde la lluvia cae
¿lo recuerdas?
*Poema incluido en el libro Amanecer de viaje, de Paty Blake (Cecut, 2007). Republicado a partir de la mención en la entrevista realizada el 7 de febrero de 2025.
7.2.25
Oh sí
¿Ignorar que la corteza prefrontal no participa por un tiempo?
Recuerdo cuando no tenía un nombre para esto.
5.2.25
Despertar en el estudio barco (presagio)
16.1.25
5am
A las 5 am es más fácil recordar lo importante. ¿Será que el mundo duerme? La pausa externa da tregua a la respiración. Puedo escuchar más vívidamente esta voz de mi escritura. La escucho y no hay nada más que me invite a ningún desvío de ella.
Quiero aclarar que me encantan los desvíos, no sufro la vida, la disfruto en lo posible. Soy aprendiz disfrutadora de la vida y me siento agradecida por lo que hay en mi plato: es mucho más que lo que podría haber soñado en mis momentos más brillantes, aún con sus reveses.
Pero este silencio.
Ama tu ritmo, de Rubén Darío
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.
La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.
Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;
mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.