Quiero escribir muchas letras, que se van acomodando conforme las tecleo. Que sean vehículo de muchas cosas que pienso, tales como el significado de la madrugada y también el sabor de las trufas de chocolate. Quiero que también esas palabras sean transmisoras de lo que siento, que últimamente son madejas de muchas cosas que ni yo entiendo, trenes que van construyendo sus propias vías o que en tramos de plano carecen de ellas. Quiero que estas letras también sean cámaras fotográficas con las cuales solo mostrar una ventana a donde estoy. ¿Para quién? Seguramente para mí del probable futuro. Inseguramente, para alguien más, lectores de este blog. Quiero que estas letras, además trasladen mis titubeos por usarlas en voz alta. ¡Qué difícil se pone la cosa cuando se trata de hablar! Pero también qué grandes milímetros se avanzan cuando una se decide a dar pasos aunque sea de hormiga.
Lo de querer me trae en piensos. Lo de querer me transporta el pecho y deja atrás los milimétricos alcances de mi existencia.